miércoles, 26 de octubre de 2011

Debajo de mi cama...

Hoy, como cualquier otro día normal, he decidido sacar la cama que se encuentra debajo de la mía (mi cama es de esas altas que tienen una serie de cajones debajo, y a continuación otra cama) y echar un vistazo para revisar que todas mis pelusas estaban en su sitio, nunca se sabe cuando puede aparecer algo nuevo en una ubicación tan común como lo ese sitio tan oscuro tan cercano al suelo.

Pero no he encontrado nada fuera de lugar, tal vez alguna nueva mancha o desconchado de la pintura de la pared que ya no recordaba, porque no llevo la cuenta de ellos, pero nada más. Lo más extraño (si es que podemos calificarlo como extraño) que puedes encontrar debajo de mi cama es a mi gato Rocco, una bola de pelo atigrado gris y negro con la panza blanca, regordete y vago, pero que siempre está más dispuesto a explorar esa Tierra de Nadie que yo (el pobre se aburre mucho en casa, la vida de un gato no debe ser muy divertida). Tras observar durante un largo rato, hasta él se cansó de no encontrar nada allí debajo y se fue a dormir, como hace siempre, esto me hizo pensar... ¿Qué ven los monstruos de debajo de la cama de interesante ahí?  La verdad, yo no sería capaz de aguantar tumbado entre el suelo y los cajones de la cama más de cinco minutos sin llenarme de mugre, y lo único "entretenido" que se puede hacer en tan poco espacio es rodar de un lado a otro hasta que te chocas con la pared o sales de debajo de la cama (podéis creerme, intenté hacer algo de provecho ahí abajo, y eso fue lo más productivo).

Tras un largo rato dándole vueltas al asunto, he llegado a la conclusión de que, si un monstruo sale de debajo de nuestra cama, no es porque quiera matarnos ni llevarnos a ningún lado, es porque se aburren un montón, así que si veis alguno no os preocupéis tanto y dejadle una baraja de cartas; pero si por el contrario lo que sale es mi gato (este de aquí abajo) os sugiero devolvérmelo, porque alimentarlo es muy caro.


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